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"El pasado es inamovible, pero el futuro... El futuro siempre será interesante"

Hace unas semanas estuve saqueando Lektu en busca de obras interesantes de autoras noveles. Ya os comenté que uno de mis propósitos para este año es investigar qué se está cociendo en el círculo de la literatura de género española; concretamente, entre las escritoras. Y, siendo franca, me gustan especialmente las autoras indies, que se han liado la manta a la cabeza y se han lanzado al mercado por sus propios medios.

Botín de ese saqueo fue Horizonte 6, de Caryanna Reuven, autora a la que tengo el gusto de conocer a través de twitter y a la que llevaba tiempo queriendo leer. La experiencia no me ha decepcionado y, aunque la reseña es muy cortita (así como el propio Horizonte 6), sin duda se merecía un hueco en el blog.


Título original: Horizonte 6 (59 págs.)
Autor: Irantzu Tato (Caryanna Reuven)
Editorial: autoeditado, 2016.
Idioma original: Español

Una misteriosa señal procedente del espacio profundo, la primera nave colonial de la humanidad llegando por fin a su destino, una IA obsesionada con el estudio e la mortalidad y una extraña especie alienígena que surca el universo tratando de enmendar un error cometido en el pasado...
Cuatro visiones, cuatro historias independientes, que se entrelazan en torno al viaje de “La Dama Estelar” más allá del horizonte de la humanidad.


He tenido mucha suerte, porque Caryanna ha tocado en esta pequeña antología tres de los temas que más me apasionan de la ciencia ficción: el Primer Contacto, las inteligencias artificiales y la perspectiva alienígena. Por esto y por la forma de presentar los relatos, todos entrelazados entre sí de una u otra forma, he disfrutado como una enana de Horizonte 6. De hecho, me lo terminé de un tirón, porque me enganchó tanto que no pude parar hasta llegar al final.

Horizonte 6 recopila cuatro relatos, construidos en torno a un hecho concreto: el viaje de la primera nave colonial humana fuera de las fronteras del Sistema Solar, en dirección a un nuevo mundo que colonizar. Con La Dama Estelar como nexo de unión (a veces de forma más directa y otras, más tangencial), la autora aprovecha para tocar varios palos propios de la cifi, presentándonos cuatro perspectivas muy distintas, a cada cual más interesante. En "Encélado", acompañamos a Nadwah Ekwensi, una de las astrónomas encargadas de vigilar el sistema al que se dirige La Dama, esperando noticias que confirmen su llegada al nuevo hogar. En "El último viaje de La Dama", seguimos la trayectoria de esos colonos que se embarcaron en un viaje de casi cuarenta años luz, más allá de la nube de Oort. En "Humanidad", echamos un vistazo al pasado y los orígenes de OSIRIS, una IA centenaria que pudo contemplar el despegue de La Dama, formando parte de ese hito en la Historia humana. Y en "Otro horizonte", nos metemos en la piel de ∑'gn§, un alienígena cuya especie patrulla la galaxia y que… bueno, ya lo veréis.

Aunque en ocasiones hace uso de una terminología bastante técnica que acerca la narración a la ciencia ficción dura (algo especialmente relevante en "Encélado"), los cuatro relatos son ágiles, con un buen ritmo y una chispa que engancha. Saber que todos están relacionados, además, es un aliciente extra que los cohesiona con más fuerza y ayuda a mantener el interés del lector. Pero también tienen un cariz intimista, que sabe tocar la fibra emocional, en vez de limitarse al envoltorio científico. La emoción de Nadwah ante sus descubrimientos, la ansiedad de Alastar ante la inminente llegada de La Dama a su destino, la curiosidad de OSIRIS hacia la vida biológica y el cansancio de ∑'gn§ y sus compañeros son cosas que, en apenas unas páginas, calan en el lector y ayudan a conectar con cada uno de ellos y sus puntos de vista.

Mención especial merecen los dos últimos, "Humanidad" y "Otro horizonte". Igual que "El último viaje de La Dama" es quizá el más flojo de los cuatro (es también el más corto), los dos últimos relatos brillan por la originalidad con la que se nos presenta la perspectiva no humana: la de una IA y la de un alien. No diré más al respecto, porque merece la pena disfrutarlos, pero han sido sin duda mis favoritos.

Los personajes también cumplen bien con su función, siendo el relato un género que no da excesivo margen para profundizar en este aspecto. Todos ellos están bien perfilados, con las pinceladas de carácter justas para darles personalidad. De nuevo, OSIRIS y ∑'gn§ han sido muy interesantes, y eso se extiende a la raza de ∑'gn§ en general.

En cuanto a la prosa, no destaca de forma extraordinaria, pero es agradable y sencilla, sin más florituras que los tecnicismos científicos, lo que ayuda a hacerla accesible. Es al narrar las peculiaridades de los aliens o la forma en la que OSIRIS percibe el mundo donde se despliega mayor habilidad; como, por ejemplo, el detalle de componer los nombres alienígenas con una combinación de símbolos y letras, alejándolos de modelos humanos.

En definitiva, Horizonte 6 es una lectura amena y ligera, muy interesante y muy recomendable. Sobre todo si sois de los que, como yo, sentís debilidad por las maravillas espaciales.
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Mis primeros cuatro meses en La Nave Invisible

La entrada que os traigo hoy no es más que un simple recopilatorio de lo que han supuesto para mí estos primeros meses de vida de La Nave Invisible. No he escrito gran cosa para el proyecto, porque mi trabajo es más entre bambalinas; pero me gustaría dejar constancia aquí de las cosas que he preparado para la web, para que queden archivadas de algún modo en el blog también.

Sin contar las entradas de llamamiento para participar en las lecturas conjuntas que hemos organizado (la segunda será en febrero, con Ladrona de medianoche, de Nalo Hopkinson; ¡os invito a uniros, que tiene muy buena pinta!), lo cierto es que solo tengo tres cosas que destacar. Pero a las tres les cogí mucho cariño, porque acabé implicándome bastante en su preparación.


En primer lugar, pude hacer por fin una reseña/artículo de Creatures Such as We, de Lynnea Glasser, mi videojuego de texto favorito y que ya mencioné hace milenios en el blog, cuando me lo pasé por primera vez. Nunca llegué a escribir la reseña aquí y, cuando nació La Nave, me hizo muchísima ilusión poder inaugurar la sección de "otras narrativas" con Creatures.

En este gamebook, asumimos el papel de guía turístico en un resort construido en la Luna, con todo el aislamiento y soledad que eso implica. La enorme afición de nuestro personaje a los videojuegos (para evadirse durante las largas estancias lejos de la Tierra) tendrá un papel importantísimo en la trama, cuando te toca recibir allí a los componentes del equipo de desarrollo que creó tu videojuego favorito. Con esta premisa, Glasser hace un fantástico ejercicio de metaficción, reflexionando sobre la industria, el arte, la narración interactiva y las relaciones interpersonales.

Creatures es una maravilla, creado por y para amantes de los videojuegos, y a cada nueva partida me enamora más. Aquí podéis leer el artículo completo.


Otra de mis aportaciones para La Nave fue la reseña/artículo sobre la novela original de La Bella y la Bestia, de Gabrielle de Villeneuve; un artículo que me trajo por el camino de la amargura y me costó más que un parto, pero que nos reportó bastantes alegrías y del que terminé muy orgullosa.

Como en verano del año pasado descubrí que la versión original de esta historia no era en realidad la de Madame de Beaumont, como se cree tradicionalmente, sino una novela previa escrita por Villeneuve, le propuse a mis compañeras reseñarla, aprovechando que Ediciones de la Mirándola la había traducido al español hacía poco. Que tengo debilidad por La Bella y la Bestia no es un secreto para nadie, y estaba deseando hincarle el diente a la obra de Villeneuve. Al final resultó estar muy lejos de lo que me esperaba, en todos los sentidos posibles, y me impresionó tanto que terminé reconduciendo la reseña hacia un artículo comparativo entre la versión original y la versión más popular. Fue duro, porque el texto de Villeneuve, aunque interesantísimo, no es muy agradable de leer (en lo que a técnica narrativa se refiere); pero mereció muchísimo la pena.

Lo peor de esta experiencia fue que intensificó mi fanatismo por esta historia. Y, como ahora conozco todas las versiones y me he aficionado a analizarlas en profundidad para identificar concordancias y discrepancias, estoy de un insoportable que no tenéis idea, jaja. De hecho, uno de mis propósitos para este año es escribir un artículo de este mismo tipo sobre la película de Disney, siguiendo mi cruzada personal contra las interpretaciones nefastas que tanto se han extendido sobre ella. Pero, mientras tanto, aquí está el artículo sobre la novela de Villeneuve para vuestro deleite (o tortura) personal.


Por último, reseñé (esta vez sí, a secas) una de mis mejores lecturas de 2016, por lo muchísimo que me divertí leyéndola: Golden Galaxy Tour, de Claudia G. Rivas. Se trata de una comedia space opera que me tuvo tronchada de risa los dos días que tardé en leerla, porque era incapaz de parar y la devoré. Con una prosa informal, ágil y directa, y una historia de lo más desenfadada, Rivas se ganó mi corazón por completo. Estoy deseando ver con qué más nos sorprende en el futuro, porque es una autora joven con potencial de sobra para hacer valer un estilo propio y un sello personal muy interesantes. Al nivel de Laura Fernández, me atrevería a decir.

Más tarde me enteré de que Rivas es una veterana fanficker, compañera de algunos fandoms (no contemporánea a mi quinta, porque es más joven), y me hizo el doble de ilusión haber podido disfrutar de su primera novela publicada. Siempre me alegra el día descubrir que algún antiguo miembro de ffnet o del mundo del fic en general ha dado el salto al mercado editorial, y más aún cuando lo hacen tan bien. En serio, no tengo elogios suficientes para ella, así que os dejo directamente con la reseña en cuestión.

El mes que viene es probable que salgan al aire un par de reseñas más de mi autoría, así que volveré a hacer post recopilatorio si fuese necesario. Tengo ganas de poder hablar ya en abierto sobre Nepenthe y Zaibatsu, dos obras también de autoras noveles que he tenido el privilegio de poder leer gracias a La Nave. Como ya dije el otro día, una de las mejores cosas de esta experiencia está siendo el poder descubrir estos nuevos talentos femeninos en la literatura española de género. ¡Qué siga así!
cry

"Mejor no burlarse del perro inmortal"

Pues, como os decía el otro día, también he empezado 2017 de la mano de Sanderson, porque estaba esperando Sombras de identidad como agua de mayo y decidí auto-regalármelo para Reyes. Al final el pobre paquete no llegó hasta el día 5, porque ya se ha convertido en tradición leer Nacidos de la Bruma en compañía de mi sobrina (dos cabezas fangirlean mejor que una), así que pusimos en marcha una de nuestras habituales maratones para terminárnoslo durante las vacaciones. Nos lo cepillamos en unos tres días, chillamos, lloramos, nos reímos un montón, teorizamos, nos quejamos de la traducción y todo eso que hacen las fans leales de corazón. Fue una experiencia maravillosa. Pero, como de costumbre, después llegó el vacío existencial y la retahíla de "¿PARA CUÁNDO BANDS OF MOURNING?". Tomad asiento y poneos cómodos, que voy a explicaros por qué.


Título original: Shadows of Self (Sombras de identidad, 438 págs.)
Autor: Brandon Sanderson
Editorial: Ediciones B (Nova), 2016
Idioma original: Inglés (traducción de Manuel de los Reyes)

Tras los acontecimientos acaecidos en Aleación de ley, Waxillium Ladrian se dispone a seguir de cerca los pasos de Edwarn y del Grupo, en un intento de poner freno a sus maquinaciones. Pero Elendel vuelve a verse sacudida por una nueva crisis que amenaza con desestabilizar al Gobierno, sirviéndose del descontento social y las tensiones religiosas. Un misterioso enemigo, más peligroso de lo que se podía sospechar en un principio, pondrá a la ciudad y a nuestros protagonistas contra las cuerdas. Incluso atacando lo más profundo de sus almas.


"Me gusta ser concienzuda. Aunque reconozco que, a veces, puedo serlo tanto que termino necesitando planear cuál sería la mejor manera de urdir mis planes"Collapse )

Se supone que Bands of Mourning está programado para salir en algún momento de 2017. Espero que llegue antes del invierno, para que no vuelva a convertirse en la maratón lectora de los Reyes del año que viene (como nos volvamos a marginar de esta manera, el resto de la familia nos mandará a la mierda, jaja). Pero estoy sufriendo el síndrome de abstinencia. Quiero más. Quiero saber qué leñes va a pasar. Quiero saber cómo demonios va a acabar todo esto.

Y pensar que, con un tomo más, Nacidos de la Bruma volverá al dique seco hasta ve tú a saber cuándo... 
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magic

"Vive bien, Ashravan. Y haz que me sienta orgullosa"

Terminé el año con Sanderson y lo he empezado con Sanderson también, porque el otro día acabé Sombras de identidad (cuya reseña os traeré el viernes). Sin embargo, voy primero con mi última lectura de 2016: Legión y El alma del emperador. Con esta reseña doy el pistoletazo de salida a 2017, en lo que espero que sea también una resurrección seria del blog. Veremos si lo consigo, que de momento ya tengo planificado todo el mes.


Título original: Legion & The Emperor's Soul (Legión y El alma del emperador, 240 págs.)
Autor: Brandon Sanderson
Editorial: Fantascy, 2014
Idioma original: Inglés (traducción de Rafael Marín)

Fantascy recopila en este tomo dos memorables novelas cortas de Sanderson, marcadas por el característico ingenio del autor y, al mismo tiempo, muy diferentes entre sí. En Legión, un relato a medio camino entre la ciencia ficción y la fantasía urbana, seguimos los pasos de Stephen Leeds, un hombre con un don muy especial: vive rodeado de alucinaciones que se han convertido en poco menos que su familia y le ayudan a resolver entuertos. En El alma del emperador, por otro lado, volvemos a la fantasía tradicional con una historia mucho más intimista, donde Wan ShaiLu, la mejor falsificadora del Imperio, se verá obligada a intentar realizar una hazaña tan grandiosa como imposible: falsificar el alma del mismísimo emperador. Dos obras con el sello de calidad sandersoniana y cargadas de esa magia suya tan personal.


"Sigue usted caminando a través de J.C. A él le molesta mucho. Odia que le recuerden que es una alucinación"Collapse )

Ojalá hubiesen publicado más trabajos cortos de Sanderson de este estilo, porque son muy asequibles para los fans que quieran seguir leyéndole pero no tengan ganas de embarcarse en la tocho-saga de turno. Ahora que Nova parece haber acaparado la producción del autor y tiene pinta de querer sacarle el máximo partido posible, a ver si nos sorprenden con alguna otra joyita como estas.

Pero bueno, yo de momento lo único que quiero es que traduzcan Bands of Mourning cuanto antes. Lo necesito para vivir. Aunque de eso ya os hablaré el próximo día.
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¡Bienvenido seas, 2017!

Se acabó 2016 y ahora toca recibir al nuevo año con toda la fanfarria posible. Me hubiese gustado pasar antes por aquí, para felicitaros a todos la Navidad y hacer algún tipo de balance de lo que ha sido este año. Pero, por desgracia, esta vez me ha pillado un trancazo monumental que me ha tenido ringlá toda esta última semana y no ha podido ser. ¡Daos por felicitados con retraso!

Hoy que por fin vuelvo a tener el cerebro medianamente operativo aprovecho para dar la bienvenida a 2017 haciendo un repaso de lo que han sido los últimos meses del año anterior. Porque ¿en dónde está estipulado que el susodicho balance debe hacerse antes de que termine el año? Nunca es tarde si la dicha es buena, como se suele decir.


(Sí, reutilizo a Gatsby, porque no hay mejor gif para felicitar el año nuevo)

Creo que 2016 va a quedar grabado a fuego en nuestra memoria por ser el año de las muertes importantes. Hasta el último momento ha estado dando por culo en ese aspecto, a un nivel surrealista, cargándose incluso al creador del Huevo Kinder hace un par de días, como guinda final. Pero, a título personal, mi impresión de este año no podría ser más divergente; tampoco voy a olvidarlo nunca, pero por la cantidad de cosas buenas que me han ocurrido. Ya en el enero pasado me comentaba Elena que 2016 estaba destinado a ser el año de los cambios para nosotras, y en mi caso se ha cumplido. Todo en buena parte gracias a La Nave Invisible y las geniales compañeras con las que trabajo allí.

Hacer balance de los primeros cuatro meses de vida de La Nave es emocionante. Hemos trabajado duro, unas veces se ha hecho más cuesta arriba que otras, pero en general, a pesar del estrés, cada esfuerzo tenía sus compensaciones. Por un lado, ir conociendo cada vez mejor al resto de la tripulación, recorriendo este camino junto a ellas. Por otro, la maravillosa acogida de la gente: lectores que nos dan las gracias por nuestro trabajo, editoriales y escritoras que contactan con nosotras y nos animan, que se vaya conociendo nuestro nombre en el mundillo, que se nos mencione, que nunca cese el flujo de gente interesante que se ofrece a colaborar, la cantidad de cosas que nosotras mismas estamos aprendiendo y descubriendo sobre literatura, cómics y el sector audiovisual…

Una cosa que me hace mucha ilusión a mí personalmente es el efecto que ha tenido este proyecto en mi madre. No es que esté muy implicada, pero solo con oírme hablar y discutir cosas con ella veo cómo va concienciándose. Ahora presta mucha más atención a cualquier escritora que vea mencionar en la tele o en el periódico y enseguida me lo comenta. También analiza con mayor ojo crítico las películas que ve, cómo están tratados los personajes femeninos, si tienen carácter o son un guiñapo. Gracias a ella, por ejemplo, me enteré el otro día de la existencia de Edna Ferber, que es nada más y nada menos la autora de clásicazos del western como Cimarrón o Gigante. ¡Una señora de finales del XIX, autora de westerns, uno de los géneros más machunos que te puedas echar a la cara! En mi vida me habría enterado de eso de no ser por ella, y es algo que me hace muy, muy feliz. Si nuestro trabajo sirve para que la gente empiece a prestar más atención a lo que le rodea, como le ha pasado a mi madre, ya será suficiente orgullo y satisfacción para mí.

Estos meses también han sido buenos porque me han dado la oportunidad de practicar aspectos de mi formación que necesitaban un nuevo impulso. No me refiero solo a las reseñas y los artículos, que tampoco he escrito tantos; es el hecho de haber podido trabajar junto a otras escritoras, el ejercer de lectora y correctora de sus textos. Esta experiencia ha afianzado mi determinación de entrar en el mundo editorial, pero también la ha llevado un paso más allá. Montar una editorial propia o luchar por convertirme en editora ya no me parecen fantasías irrealizables. Y, aunque el panorama que he ido descubriendo últimamente es de todo menos halagüeño, ¿quién sabe? Tal vez funcione. Tal vez sea algo que se me pueda dar realmente bien. Es una idea que me da fuerzas y me proporciona un nuevo objetivo al que ir encaminándome en esta etapa que comienza. Por lo pronto, ya me ha dado más confianza para montar mi web profesional, algo que quería haber hecho en 2016 y nunca llegué a hacer.

En la parte negativa está el hecho de que todo mi trabajo personal ha quedado en stand by. Llevo muchos, muchísimos meses sin escribir nada original. Tengo abandonado el borrador de Dioses y monstruos, nunca llegué a terminar la novelette de Faros y ni siquiera he sacado fuerzas para corregir y editar Casa de espejos, el último relato que escribí para Paleta de palabras. Eso por no hablar del propio blog, que lleva los últimos seis meses criando malvas. Si tuviera que pensar en propósitos para 2017, ese sería el primero: volver a escribir para mí, no desatender hasta ese punto mi trabajo. Terminar las cosas que tengo a medias, al menos. Veremos si lo consigo, aunque lo principal es hacerme un horario, y voy a necesitar una fuerza de voluntad tremenda para cumplirlo a rajatabla.

De momento, a ver si voy poniéndome al día con reseñas atrasadas, que desde que tengo Twitter me dedico a decir cuatro chorraditas ahí sobre lo que veo o leo y ya ni me molesto en elaborar algo más completo. El otro día terminé Legión y El alma del emperador, la recopilación que hizo Fantascy hace unos años con estas dos historias cortas de Sanderson; espero subir la reseña dentro de unos días. También haré algún post recopilatorio sobre las cosas que he publicado en La Nave, para tenerlas enlazadas aquí también. En el tema audiovisual, he visto varias pelis interesantes: Snowpiercer, Kimi no na wa, Mulan, Kubo y las dos cuerdas mágicas, incluso volví a ver Titan A.E. después de un millón de años y me volvió a encantar. También he empezado a ver Battlestar Galactica (solo la temporada 0, de momento), Marta me obligó a tragarme Yuri!!! on Ice en una tarde y he estado jugando a The Yawhg, cositas todas ellas que merecen alguna mención. Material no me falta para ir organizando entradas, desde luego.

¿Qué más puedo meterle a 2017? Bueno, me encantaría proponerme algún reto de lectura; o, al menos, elaborar un esquema más estricto para compaginar las novelas con otro tipo de textos más "académicos". Quiero seguir formándome y empezar a documentarme en serio para Dioses y monstruos, pero sigo viendo muy complejo cuadrar el maldito horario. Ha llegado 2017, que supone el 20º aniversario de Harry Potter, y tenía intención de releer y reseñar la saga para celebrarlo; pero también quería releer Fullmetal Alchemist, que se me pasó su aniversario en 2016, y lo cierto es que no tengo demasiadas ganas de invertir el año entero en releer cosas, habiendo tantas obras interesantes y desconocidas en mi lista de espera. Lo que sí voy a mantener es un año íntegramente femenino: solo me apetece leer mujeres. Haré una excepción con Sanderson, porque ahí tengo ya esperándome Sombras de identidad, la nueva entrega de Nacidos de la Bruma, pero nada más. Si algo he aprendido gracias a La Nave es que hay un montón de autoras ahí fuera que merece la pena descubrir. Estos últimos meses, además, he leído a varias autoras noveles españolas y es algo que quiero seguir haciendo, ya sea para La Nave o para mí misma, porque se merecen difusión. De hecho, ya tengo un puñadito de obras esperándome que empezaré a leer en breve.

Entre unas cosas y otras, creo que ya voy sobrada. Sospecho que no lograré hacer ni la mitad de lo que me haya propuesto, como de costumbre, pero tampoco me quiero agobiar y caer de nuevo en un bloqueo. Haré lo que pueda, de la mejor forma que pueda. Tengo muchas ganas de trabajar. Así que, si 2016 fue el año de los cambios, a ver si 2017 es el año en el que consigo asentarme por fin.
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La Nave Invisible se hace a la mar

Este año me he ido de "vacaciones" sin avisarlo siquiera. Más bien, lo que ha estado de vacaciones ha sido el blog, porque yo no he parado en todo agosto, entre unas cosas y otras. No he dejado desatendido LJ tampoco, en realidad (que al final el masseffectsario fue un éxito y conseguí terminar limpiamente Little Talks). Pero lo que más ha ocupado mi tiempo últimamente y a lo que más energías he dedicado estas semanas es de lo que vengo a hablaros hoy: el lanzamiento de La Nave Invisible.

Si algo bueno ha tenido Twitter sin la menor duda ha sido el darme la oportunidad de estar en el lugar adecuado en el momento adecuado. El nacimiento de este proyecto se remonta a abril/mayo, cuando yo estaba recién llegada a la plataforma y empezando a conocer gente. Al final, esa gente resultó ser un puñado de personas de lo más majo, casi todas mujeres, casi todas escritoras y casi todas fans de la fantasía y la ciencia ficción. Por eso, cuando la que hoy es nuestra jefa, Anna Roldós, se hizo eco de las declaraciones de una editorial que señalaba lo arriesgado que es en la actualidad publicar autoras de género y propuso hacer algo al respecto, nuestra respuesta fue inmediata.

De la piña que se formó en aquel primer momento, y después de muchos meses de idas y venidas, deliberaciones y trabajo, este fin de semana lanzamos por fin La Nave Invisible, una web/blog/revista dedicada por completo a dar visibilidad a escritoras de cifi, fantasía y terror, de cualquier época y nacionalidad. ¡Y la maldita cosa fue un exitazo! Casi mil seguidores en cuestión de tres días, unas seis mil visitas al blog… y sobre todo muy buen rollo y mucha ilusión, que es lo más emocionante para mí.



Resacón en La NaveCollapse )

La parte negativa es que la carga extra de trabajo me ha descuadrado por completo y ahora mismo estoy un poco con el culo al aire. Supongo que en cuanto pase el jaleo de los primeros días y todos nos acostumbremos al nuevo ritmo, cuadrar horarios será más fácil. No quiero dejar aún más desatendido mi propio blog ni mi propio trabajo como escritora, eso desde luego. Pero no sé cómo me voy a organizar aún para intentar llegar a todo.

Por lo pronto, el pasado fin de semana pude ver por fin la película de El libro de la selva, que se merece su correspondiente reseña, y también estuvimos viendo en familia Stranger Things durante agosto (pedazo serie como la copa de un pino). En lecturas he estado mucho más vaga, en parte por el calorazo, en parte por el cansancio y en parte por la falta de motivación. Ya os conté que tuve que dejar aparcado Dune, pero es que con El cuento de la criada me terminó pasando igual. Y no porque sean malos libros; simplemente creo que necesitaba unas pequeñas vacaciones lectoras o que no era el momento oportuno para esas lecturas en concreto. Quiero retomar ambos, pero ahora que La Nave está en marcha, también se establecen mis plazos de entrega. Para la apertura de septiembre colaboré con una reseña modernizada de La maldición de Hill House, de Shirley Jackson, y en octubre me toca hincar el diente a la versión original y primigenia de La bella y la bestia, a la que tengo muchas ganas. ¡Y esta misma mañana estábamos hablando de una relectura conjunta de El castillo ambulante, para celebrar su aniversario! Así que, o aprieto mucho con una maratón para quitarme de encima a Atwood, o no sé muy bien cuándo la rescataré.

Espero poder mantener una cierta periodicidad en el blog, aunque sólo sea una entrada a la semana. Y, en cuanto se serenen las aguas, ¡de vuelta al tajo! Pero, a quien lea esto y esté interesado, no olvidéis subir a bordo de La Nave, ya sea en Twitter, en Facebook o directamente en el blog. ¡Hay sitio para todos, grumetillos!

… Sí, vamos a desgastar las coñitas náuticas, jaja. Quedáis advertidos.
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"Debo deducir que, según usted, las mujeres están exentas de locura homicida"

Aunque ya me lo terminé hace varios días, hoy traigo al blog por fin la reseña de Diez negritos, de Agatha Christie. ¿Qué ha sido de Dune?, se preguntarán algunos. Pues bien, Dune está en hiato y así se va a quedar durante una temporada, porque se me estaba haciendo demasiado cuesta arriba. Lo retomaré, desde luego, pero cuando termine mis otras lecturas pendientes. No tengo ganas de pasar el verano entero con un único libro ahí muerto de risa por haberme atascado con él.

Así que aproveché esta joyita propuesta por Sociedad Literaria para desintoxicarme un poco de la densidad de Herbert. Y vaya si funcionó.


Título original: Ten Little Niggers (Diez negritos, 188 pags.)
Autor: Agatha Christie
Editorial: RBA, 2007
Idioma original: Inglés (traducción de Orestes Llorens)

And then there were noneCollapse )

Como mi madre aprovechó para leerse también la novela y ambas acabamos encantadas, estuvimos buscando después alguna película para comparar. Por supuesto, resultó haber tropecientas versiones, pero la única que encontré en internet fue la de 1974, dirigida por Peter Collinson y con un buen puñado de rostros conocidos de la época. ¿Resultado? Un despropósito de principio a fin. Qué coñazo de película, por amor de Dios. Hasta mi madre la odió. Pero la razón por la que la menciono en este post es que hizo algo que me desagradó sobremanera: arrastrar la relación de Vera y Lombard al terreno pseudorromántico. De hecho, Lombard era un sobón de tres pares de narices, todo el tiempo abrazando, toqueteando y besuqueando a Vera (a la que acababa de conocer, claro). La necesidad que había de incluir esto es algo que aún estoy preguntándome, pero se me hizo insoportable. Sobre todo porque ella era un personaje totalmente pasivo; se dejaba toquetear sin pestañear siquiera y también se dejaba llevar por Lombard y por los acontecimientos en general. Es decir, la Vera de la película destrozó por completo a la Vera del libro.

Gran parte de la magia de la novela reside en la profunda desconfianza que hay entre todos los personajes. Aunque se creen una suerte de "bandos" en determinados momentos, nunca dejan de ser un puñado de desconocidos atrapados allí, con la certeza de que hay un asesino entre ellos. Pueden unirse cuando lo consideran conveniente para sobrevivir, pero a la hora de la verdad cada uno mira sólo por sí mismo. Y es comprensible. Realista. La película, en ese aspecto, no lo fue; y se cargó a dos de los mejores personajes de la historia para conseguirlo. No queda en ella nada del poder femenino o la potencia que tenía el relato de Christie, lo que es una auténtica pena.

Las otras dos versiones más conocidas son la del 45 (And then there were none) y la del 65 (Ten Little Indians), que, por lo que sé, también varían la trama del texto original. Sin embargo, me enteré de que el año pasado estrenó la BBC una miniserie de tres capítulos que sí es fiel a la novela y que además parece estar adaptada con muy buen tino, así que estoy deseando verla. Lástima que todavía no la he encontrado, pero, si tengo suerte, ya volveré sobre este tema.

Espero empezar mañana mismo El cuento de la criada, a ver si recupero cuanto antes el ritmo de lectura. ¡Y el libro que me tocaba en julio era Parque Jurásico! No puede una dormirse en los laureles...
yo

This ship will carry our bodies safe to shore

Mañana se cumple un año desde que recalé en este fandom maravilloso que es Mass Effect. Sí, siempre llegando tarde a la fiesta, para variar. Pero, aunque tenemos ya Andrómeda a la vuelta de la esquina y quizá lo más sensato sería esperar la llegada de la nueva saga para subirme al tren junto a todos los demás, sentía la necesidad de celebrar este masseffectsario de forma especial. ¿Por qué? Porque Mass Effect ha significado mucho para mí, a pesar de ser solamente una newbie.

En primer lugar, me ayudó a superar una etapa muy complicada de mi vida personal que no sé cómo habría terminado de no contar con esta distracción. Probablemente, muy mal; ya no merece la pena darle más vueltas a eso. Y, en segundo lugar, me trajo de vuelta al fandom de la mejor manera posible. Después de cinco años sin pisar este mundillo, sin leer ni escribir un solo fic y convencida de que no iba a volver a hacerlo nunca más, en Mass Effect encontré justo lo que más necesitaba para terminar de reconciliarme definitivamente con el fanwork: la fusión perfecta entre el fanfiction y el trabajo original. Porque sí, Mass Effect tiene su trama y su línea argumental, pero quien crea la historia en última instancia eres tú, el jugador. Tú decides cómo es Shepard, cómo se relaciona con la gente y con el entorno, cómo reacciona ante los acontecimientos. Todos esos matices son tuyos, pero al mismo tiempo forman también parte del canon. Tu canon, que es tan real como cualquier cosa oficial que nos hubiese podido vender BioWare (o como cualquier otro canon de cualquier otro jugador).

Nunca antes había escrito sobre videojuegos y he descubierto que, de todos los fandoms que he pisado a lo largo de mi vida, éste es el que me hace sentir más cómoda y más libre. Ya no necesito refugiarme en personajes secundarios poco explotados para poder tener más margen de acción a la hora de crear, ni tengo que buscar los huecos dejados por el autor de turno para poder moverme más a mi aire. En mi juego decido yo, yo creo al protagonista. Dándote únicamente unas cuantas pinceladas sobre las que empezar a maquinar, te dejan total carta blanca para que puedas convertir esta historia en algo propio. Y creo que esto es lo más cercano al trabajo original que cualquier fandom podría ofrecer. Para alguien como yo, es una bendición; no os hacéis una idea del peso que me quita de encima.

Así que, ¿cómo voy a celebrar este masseffectsario? Pues escribiendo, que es lo que mejor se me da. Y aquí os presento lo que será la primera colección de relatos que iré publicando semanalmente a partir de mañana: Little Talks.


Os presento a Jo Shepard, spacer, sole survivor y hardcore paragon. Ahí es nah.


Little Talks será una recopilación de seis one-shots (de los que ya tengo escritos cuatro, por cierto) ambientados en el primer Mass Effect, y cuyo eje principal serán los lazos que Shepard va creando con cada miembro de su nuevo equipo. Uno de los aspectos que más me enamoró de este juego es cómo gente tan distinta y con pasados tan diversos termina conectando con Shepard hasta el punto de seguirla a cualquier parte y darlo todo por ella y por la misión. Como a mí me encanta buscarle explicación a este tipo de cosas, me fui apoyando en diferentes misiones del juego para explicar mi versión de qué fue lo que hizo click en cada uno de ellos. Originalmente sólo iba a escribir sobre Wrex, Garrus y Ash, que son los tres con los que mi Shepard tiene una relación más fuerte; pero después se me ocurrió también una idea para Tali y al final decidí ampliarlo al grupo entero. Kaidan y Liara posiblemente compartan relato, porque son los dos hacia los que me siento más indiferente y todavía tengo que encontrar un buen enfoque para ellos. La colección la cerraré con un one-shot desde el PoV de la propia Shepard.

El telón de fondo que actuará como hilo conductor general será Akuze, porque me moría de ganas de escribir sobre ello. Todos los posibles pasados de Shepard son interesantes, pero desde que me encontré por primera vez ante la pantalla de creación de personaje me enamoré por completo del Sole Survivor. Ya hablé un poco de ello en la primera entrada que escribí sobre el maratón el año pasado, pero, habiendo terminado ya la trilogía y jugado ME1 y ME2 tres veces, tengo la personalidad de Shepard mucho más definida. Y me encanta lo que significa Akuze para ella. Me encanta que en el pasado de un Sole Survivor no haya grandiosas batallas como las de Elysium y Torfan, sino el simple impulso de supervivencia. Eso hace a Shepard mucho más humana (e interesante) para mí.

Mañana subiré el primer relato y, a partir de ahí, iré actualizando todos los domingos, tanto en Fanfiction como en landofsanctuary. El encargado de abrir la veda será Wrex. Tengo más cosas escritas fuera de esta colección, y esta misma semana empecé una nueva ambientada en ME2 que no sé hasta dónde llegará (ME2 es un juego que se presta muchísimo a ser reescrito por completo, jaja). Todavía no tengo ni idea de cuántos de esos otros relatitos verán la luz o hasta cuándo me durará el tirón, pero de momento mantendré las actualizaciones mientras sea posible. También volveré a publicar fanarts en dA e incluso estoy pensando en abrirme un Tumblr sólo para todo lo relacionado con Mass Effect (ya veremos si lo hago por fin). Vamos, que por mi parte os espera un verano muy espAcial.

A todos los que queráis celebrarlo conmigo, ¡bienvenidos seáis! Si os interesa, consultad en landofsanctuary para más información sobre este proyecto de aniversario. Estoy muy ilusionada y espero de corazón que disfrutéis con ello tanto como yo he disfrutado escribiendo.

Hackett Dikana out!
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ojos

99 de cada 100 veces

Hoy tocaba reseña, pero seamos francos, con este calor no hay quien ponga a funcionar el cerebro. Y eso que en Alcázar no se está mal del todo, en realidad. Pero conforme nos adentramos en el verano, el aplatanamiento se acentúa y hay pocas ganas de ponerse a trabajar.

En parte por esto mismo llevaba un par de días preguntándome qué podría ver yo en estas fechas tan desganadas, ahora que ya he terminado Firefly. No me faltan opciones, que todavía tengo a medias la segunda temporada de Outlander y otras tantas series que dejé colgadas o en lista de espera. En épocas del año en las que estoy más ocupada, no saco tiempo para sentarme ante la tele, por mucho que me interese algo. Pero al ponerme a buscar fui a dar por pura casualidad con el nuevo estreno que prepara Netflix para este mismo mes y parece que mis plegarias fueron escuchadas. Ahí va el tráiler correspondiente:



Por si contar con Winona Ryder no fuera ya suficiente aliciente, he visto presentar Stranger Things como una mezcla entre Super 8, Expediente X y Twin Peaks (ahí es nah). También la han relacionado con Los Goonies y con E.T., aunque la ambientación que promete está lejos de ser tan "amable". Sea como sea, a mí ya me ha cautivado metiendo al típico grupito de niños y situándola en los años 80, dos elementos que siempre me han atraído muchísimo por la nostalgia que me provocan. Ni hecho a posta, vamos.

Poco se sabe del argumento propiamente dicho, más allá de lo que vemos en el tráiler, que ya es bastante explícito: pueblo en el que nunca pasa nada, repentina desaparición de un niño y repentina aparición de una niña, con toda la pinta de haberse escapado de la instalación militar chunga de rigor. Con un toque paranormal y la consecuente tensión psicológica, el misterio está servido. Y yo al menos estoy deseando echarle un vistazo, a ver si me consigue enganchar tanto como espero.

En principio me pareció leer que la temporada tendría 13 episodios, pero ahora me encuentro con que sólo serán 8, de una hora cada uno. Ya veremos, porque se estrena el viernes día 15 y Netflix hará su habitual maratón, subiendo todos los capítulos al mismo tiempo. Si finalmente me animo a verla, ya os contaré qué tal.

¿A alguien más le ha picado el gusanillo?
hello

"En mi nave no se vota, porque mi nave no es un puto ayuntamiento"

No penséis que mi racha de fanatismo espacial se reduce únicamente a leer Horizonte Rojo y dar la brasa con Mass Effect. Soy una fan multiplataforma, así que, cuando me da con algo, siempre termino cubriendo todos los flancos. Por eso decidí que era el momento perfecto para engancharme también a Firefly, la fantástica space opera western que concibió Joss Whedon allá por 2002, con Nathan Fillion como protagonista, y que tuvo la mala suerte de sufrir una muerte prematura por no contar con las simpatías de… quien sea que decida el destino de las series de televisión. Sea por las razones que sean, esta joyita fue licenciada por fin en nuestro país hace relativamente poco (se lo tomaron con calma, desde luego) y ha sido emitida por Netflix España durante primavera, así que es obvio que los astros se alinearon a mi favor. Porque verla en VOS me daba mucha pereza. Para mí, Nathan Fillion no es Nathan Fillion si no está doblado por Iván Muelas (perdónenme la vida, puritanos de la VO).

Terminé de verla hace ya un par de semanas y, aunque llegue un poquito tarde, aquí estoy finalmente con la reseña de rigor.


"Ningún poder en el verso puede detenerme"Collapse )

Aún me queda por ver Serenity, la peli que hicieron años después a modo de cierre, para poder dar carpetazo a esta experiencia. Pero tengo sentimientos encontrados hacia la película. No me hace demasiada gracia que una serie tan buena y que tenía tanto que ofercer tuviera que verse obligada a resumir en una simple película todo lo que se quedaron sin contar. Y sí, también me he spoileado ya quién muere y no me ha gustado nada de NADA. Así que casi prefiero no verla...

Pero, decida lo que decida, ya os informaré.
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  • Mood: sad sad
  • Music: Sonny Rhodes - The ballad of Serenity