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"No folléis encima de la mesa. Pesáis demasiado"

Y llegó el final *redoble de tambores* Fin del primer tomo de Horizonte Rojo e inicio del maldito hiato que te deja ahí, pendiendo de un hilo, hasta Café con Leche sabe cuándo. Ahora que he llegado al final, me siento como cuando se me terminaron los números de Saga después de meterme todo lo que va de serie entre pecho y espalda en cuestión de días estas Navidades. Es la maldición de las space operas, y la maldición de engancharse a series abiertas también. Pero ha merecido la pena, no sólo por lo bien que me lo he pasado, sino porque este último número se merece una traca de aúpa. Incluso mientras escribía la reseña me emocionaba yo sola recordándolo y me impresionaba lo mucho que me ha gustado. Hay cosas de las que no puedo hablar, o de las que no puedo hablar todo lo que me gustaría, para no destripar por completo la historia. Pero sí, Horizonte Rojo ha resultado ser mucho más de lo que esperaba, a muchos niveles.

Vamos con ello.


Título original: Horizonte Rojo #3: "Sin salida" (97 pags.)
Autor: Rocío Vega
Editorial: Café con Leche, 2016
Idioma original: Español

Empujada hasta una situación límite y encontrándose entre la espada y la pared, Kerr se ve obligada a dejar a un lado sus recelos y ceder a las presiones de Primus Filius para ayudarlos a llevar a cabo sus planes. Pero la misión en la que tendrá que embarcarse pondrá a prueba su resistencia, tanto física como mental, y la lucha entre hacer lo correcto o hacer lo necesario terminará convirtiéndose en una cuestión de vida o muerte.


Tras "Un encargo fácil" y "Envío especial", "Sin salida" supone el broche de oro a este primer tomo y arco de Horizonte Rojo. Y ha sido, sin duda, mi número favorito de los tres. La trama coge cuerpo, la tensión argumental atrapa, los personajes alcanzan una humanidad muy respetable y todos los cabos que quedan atados dejan preparado a su vez un panorama cada vez más interesante para los números futuros. Si ya alabé en su día el ritmo de "Un encargo fácil", "Sin salida" lo ha pulido y explotado aún mejor, dándole una cohesión global que me ha hecho disfrutar muchísimo. En definitiva, el número más redondo de este primer tomo, donde la calidad despega y Horizonte Rojo nos muestra con más nitidez su auténtica cara. Porque sí, esto sigue siendo una novelette pulp, pero no deja de sorprenderme el trasfondo que refleja en cuanto hurgas un poquito.

Si "Envío especial" se enfocó más en el desarrollo de los personajes, adoptando un carácter intimista, "Sin salida" vuelve de lleno a la acción, pero aportando matices muy valiosos. Con este cambio de ritmo, el número se prestaba a centrarse en los hechos y hacer avanzar la trama, aparcando un poco los sentimientos y el crecimiento personal de sus protagonistas. Pero no ha sido el caso; y, si en el número anterior os comentaba que la vertiente más intimista se fusionaba con el sexo, en esta ocasión lo ha hecho con la acción, dejando al erotismo en un segundo plano y dando lugar a una fórmula muy completa y profunda. De este modo, "Sin salida" recoge el testigo de "Envío especial" de forma fantástica, mantiene el tono, crea una ambientación estupenda y, lo más importante de todo, consigue que no olvidemos en ningún momento lo que tiene atenazados por dentro a los personajes, aunque estén dándose tortas o involucrados en una escaramuza frenética. Aquí, la evolución de Kerr avanza de mano del desarrollo argumental, dos elementos que a veces se disocian con demasiada facilidad cuando el ritmo de una historia se vuelve trepidante. Y que ambos mantengan esa cohesión es el mayor logro de "Sin salida" y lo que lo eleva por encima de los dos números anteriores.

Esto no significa que los elementos básicos de la estructura narrativa que ya vengo comentando desde el principio hayan cambiado: sigue habiendo acción, calma y sexo. Pero Vega juega muy bien con ellos, los combina y sabe darle a cada cosa el peso que le corresponde en cada momento. Tal y como terminó todo en "Envío especial", por ejemplo, el sexo tenía menos cabida en este número, por lo que relegar el erotismo a un plano más marginal era imprescindible para mantener la coherencia interna. Y, sin embargo, las dos escenas de sexo que tenemos en "Sin salida" marcan dos ejes importantísimos en torno a los que pivota el desarrollo de Kerr: un flashback de la primera vez que dio inicio a su anterior relación, tóxica, autodestructiva y egoísta, frente a otro flashback (esta vez en forma de vídeo) de la última vez que ha disfrutado de su nueva relación, mucho más sana, incluso "curativa" en algunos aspectos y puerta abierta a una estabilidad que ni ella misma sabía que buscaba hasta que la probó. Entre una escena y otra, y siempre dentro del marco que establece la misión en la que se ha involucrado, la propia Kerr parece hacer un repaso de cómo era, cómo es y cómo le gustaría ser. Los paralelismos entre ambas relaciones (y ambos amantes, el antiguo y el actual) son lo que más la empuja contra las cuerdas, hasta el punto de obligarla a encararse, literalmente, con sus propios demonios. Dos escenas de sexo sencillas y relativamente ligeras que, sin embargo, han sido las mejor aprovechadas a nivel argumental de todo lo que llevamos de serie.

Tampoco pasan desapercibidas las semillas que se están plantando para el futuro, los guiños y las pequeñas pistas. En este sentido, "Sin salida" es genial. Nada que sobre, nada que falte. Peleas bien escritas, introspección profunda con ese engañoso barniz de sencillez y un argumento que empieza a incitar teorías y especulaciones que afianzan aún más la expectación. Como ya dije antes, el arco se cierra de forma muy redonda (un arco que en realidad es Kerr pura y dura, el que marca el principio del fin de la espiral en la que lleva atrapada media vida), pero abriendo una enorme puerta hacia el próximo.

En cuanto a los personajes, "Sin salida" recupera ese carácter más coral que eché de menos en "Envío especial". Kerr sigue siendo la protagonista absoluta, pero tenemos también mucho más de Bahuer, más detalles sobre Kirsten que arrojan bastante luz sobre su comportamiento e incluso más de Ariadne Jansen, que se va perfilando como un personaje con bastante potencial. Adentrarse un poco más en todos ellos, incluso aunque sea de forma tangencial a través de los ojos de Kerr, ha sido otro de los puntos fuertes que ha hecho este número tan disfrutable, porque sus capas son evidentes, ninguno de ellos es unidimensional. Algo que ya agradecí en "Un encargo fácil" es que hasta esos personajes a los que se supone que tienes que detestar consiguen hacerse entrañables a su manera, y aquí ha vuelto a brillar ese detalle. Nadie, empezando por la mismísima Kerr, es un santo; todos hacen cosas despreciables o cuestionables. Bahuer se merece una mención especial a ese respecto: un personaje al que, cuantas más vueltas das, más complejo y retorcido se presenta. Tan complejo y retorcido como su relación personal con Kerr, que es simplemente fascinante (dentro de su toxicidad).

Y de Kerr se podría hacer una tesis. Su evolución es gradual y se está manejando a un ritmo fantástico, pero en "Sin salida" se supera a sí misma y de repente caemos en la cuenta de lo mucho que ha ido avanzando en estos números. Incluso ella misma parece darse cuenta. Está más seria, más madura, a pesar de que sus adicciones y flaquezas sigan presentes. Es consciente de sus errores del pasado, de su parte de culpa en lo que está ocurriendo, de su responsabilidad. En "Un encargo fácil" se limitaba a echarle el muerto a otro y evadirse para escapar de los problemas, pero aquí vemos por fin la sombra de la auténtica capitana, la que asume las consecuencias más desagradables de sus actos y, en última instancia, decide ponerles punto y final. Y, aun así, ella nunca es una máquina; también tiene miedo, también duda y también llora, algo que le ha dado una humanidad impresionante. El desenlace de este número (el desenlace del conflicto de Kerr) es soberbio por todo lo que implica a nivel emocional. Es en ese momento, paradójicamente, cuando vemos la verdadera fuerza del personaje.

Pero Kerr no es sólo genial en sí misma, lo es también en su relación con los demás. En su obsesión por compararse con Bahuer, en la forma en que se proyecta a sí misma y su historia personal sobre Charlotte y Ariadne, en los lazos que la unen a Rurik y Kirsten… No es un personaje que viva en una burbuja, sólo influido por sí mismo y sus mecanismos, sino que está en constante diálogo con lo que la rodea y eso la hace mucho más rica y llena de matices. Un despliegue cuyas dimensiones se han visto con más claridad que nunca en este número.

Si hablara de las temáticas, seguramente destriparía demasiado. Porque, aunque "Sin salida" puede considerarse el número con más acción, también es el que tiene mayor carga psicológica de fondo. El resentimiento y las distintas formas de enfrentarse a él, la lucha por pasar página, por dejar el pasado atrás y deshacerse de la "morralla" que nos lastra… Especialmente llamativa es la forma en la que Vega presenta la cosificación, esa tendencia a degradar y menospreciar a los demás, usándolos a placer como simples instrumentos; y lo es porque esa actitud provenía de Kerr, es el origen de muchos de sus problemas, no la tiene a ella como víctima. Estos giros de tuerca ponen con claridad sobre la mesa el carácter tan diverso de Horizonte Rojo, donde las convenciones que nos atan a nosotros hoy en día ya no existen, la sociedad es distinta y la aceptación también. Así, la jefa es una abusadora, aunque sea una mujer, y el subordinado es un juguete, aunque sea un hombre. Y son fórmulas que funcionan, que son creíbles. No hay roles o moldes rígidos que constriñan a las personas en función de su género u orientación sexual, por ejemplo; y la naturalidad y normalidad con la que se trata todo esto es muy refrescante y muy de agradecer, porque ayuda a ver a los personajes como seres humanos, no como marionetas o perchas de un cartel, valorándolos por todo lo que son en su conjunto.

Resumiendo, "Sin salida" es la inyección de energía definitiva para esta historia, donde se pulen las flaquezas anteriores, se mantiene todo lo bueno y además se lleva al siguiente nivel. La calidad de la saga sigue avanzando, al mismo ritmo que avanza el propio Horizonte Rojo, y estoy contenta de que haya terminado sorprendiéndome más de lo que esperaba. Entretenimiento y diversión, sí, siempre; pero también narrativa de la buena, de la que no te deja indiferente. Y eso es lo que más me gusta.


¿Y ahora qué? Pues ahora a comerse los mocos y esperar la llegada del número cuatro, señoras y señores. Aunque, como esto siga así, sospecho yo que merecerá la pena.
Tags: 1. para ratones de biblioteca, 1.3. contemporáneos, 1.4. ciencia-ficción
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