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"¿Sí? Pues cómeme el culo"

Lo mejor (y peor) de las space operas es que enganchan lo que no está escrito. Tienen un qué-sé-yo que te mantienen ahí pegado, divirtiéndote y emocionándote a partes iguales gracias a ese aire desenfadado tan propio de ellas. Y así me he quedado yo ahora, colgada de Horizonte Rojo, mientras tengo a Dune criando malvas en mi pila de pendientes (ya iré a por ti, ya, que el Celsius está peligrosamente cerca).

¿Lo lamento? No. Me lo estoy pasando genial. De modo que aquí os traigo la reseña del número dos y a finales de semana, si todo va bien, vendré con el número tres. Y menos mal que la serie está en hiato, porque si no me absorbía la vida.


Título original: Horizonte Rojo #2: "Envío especial" (100 pags.)
Autor: Rocío Vega
Editorial: Café con Leche, 2016
Idioma original: Español

Tras librarse por los pelos de un ataque de la temida Torr'Arrian, Kerr se reúne finalmente con Ariadne Jansen, una importante empresaria de Aceres que se había puesto en contacto con ella con la promesa de un jugoso encargo imposible de rechazar. Tentada por la alta suma que Jansen le ofrece, Kerr acepta trasladar un "paquete" hasta la Sígel, capital de la comunidad intergaláctica. Sin embargo, ese paquete resulta no ser lo que ella esperaba y su nueva misión terminará complicándose más y más… al mismo tiempo que se complica también su vida personal.


"Un encargo fácil", el primer número de Horizonte Rojo, dejó el listón muy alto, con un ritmo trepidante y un equilibrio buenísimo. Pero, comparado con "Envío especial", también se siente como el episodio piloto que nos presenta el mundo, mientras que el segundo número nos mete de lleno en el meollo de la historia. Aquí, el ritmo cambia considerablemente, la trama se vuelve mucho más intimista, centrada en el desarrollo de los personajes, y se abandona la estructura medio autoconclusiva para partir por la mitad la aventura con un potente cliffhanger final. El componente sexual también gana bastante peso con respecto al número anterior, dejando que el carácter erótico de Horizonte Rojo lleve un poco más las riendas, como vehículo para ahondar más en Kerr y en sus relaciones. Y, personalmente, es este último punto lo que se me ha atragantado un poco más; porque, como ya dije, la erótica no es lo mío. No obstante, el sexo sigue sirviendo a un propósito y continúa manteniéndose lejos del fanservice barato, lo que en última instancia es de agradecer.

Reseñar "Envío especial" es complejo, no sólo porque la trama queda suspendida en el aire a la espera del tercer número, sino porque hay pocas cosas de las que poder hablar sin soltar spoilers. Intentaré ser lo más neutra posible y avanzar con pies de plomo, pero advertidos quedáis de todas formas, por si acaso.

En "Un encargo fácil" comenté que la estructura jugaba con tres elementos principales, la acción, los momentos intimistas/cotidianos y el sexo; pero en "Envío especial", los dos últimos se fusionan y la acción más propiamente dicha queda relegada a momentos más puntuales. Ahí está el primer giro que diferencia este segundo número del primero y le da un toque totalmente diferente, mucho más pausado. Mientras la misión en sí queda en segundo plano, con el encargo de Jansen, el viaje a la Sígel y los problemas que van surgiendo en medio (todo ello semillas para la acción del número tres), nosotros seguimos la evolución de Kerr, que, después de la actitud destructiva que demostró en "Un encargo fácil", empieza el número estableciendo una relación más sana con otro de los miembros de la tripulación. Esta relación será la que marcará "Envío especial", evolucionando poco a poco, cargándose de matices y guiando a Kerr en su desarrollo personal. Es por esto que los momentos intimistas y el sexo se fusionan, porque así es como entiende Kerr la intimidad; y, aunque en realidad las escenas explícitas siguen siendo sólo dos, se juega mucho más con la tensión sexual y los lazos que crea. Todo ello provoca que el sexo de este número no tenga nada que ver con el de "Un encargo fácil": se rompe con ese sentimiento de evasión, con los remordimientos post-sexo, con las ganas de salir corriendo nada más terminar… Ahora se respira estabilidad, incluso sin necesidad de que la relación en sí sea verdaderamente estable y cerrada.

Este giro tiene su función y cumple muy bien con ella; era necesario invertir ese tiempo en mimar esta relación, porque es vital para el desarrollo de Kerr. Pero eso no impide que la acción siga su curso ni llega a lastrar el ritmo. De hecho, aunque no sea perfecto, hay un crescendo bastante perceptible, tanto de la acción como de la trama personal, que desemboca en un gran clímax/cliffhanger muy inesperado. También se introducen nuevos personajes, empezando por la propia Ariadne Jansen, la rae'loc Imbarr De'Jairu, la pequeña y enigmática Charlotte o la organización Primus Filius, un grupo radical que aboga por la supremacía humana y con intenciones más que cuestionables. Asimismo, hace su aparición estelar el padre de Kerr, jefe de Horizonte Rojo, y descubrimos nuevos detalles de la vida de Rurik y Kirsten.

Pero el protagonismo absoluto sigue estando en manos de Kerr, que es la que más crece y evoluciona en este número. Se ve obligada a ceder, a aprender a respetar puntos de vista que difieren del suyo, a aceptar que la gente no es imbécil sólo por pensar de forma distinta, y lentamente comienza a valorar con sinceridad esos detalles. También deja de castigarse tanto, empieza a abrirse más, no huye de los problemas como lo hacía antes… Ninguno de sus compañeros consigue hacerle sombra, y en ese aspecto se echa un poco en falta el carácter algo más coral de "Un encargo fácil". Pero que la protagonista de Horizonte Rojo se vaya haciendo cada vez más sólida e interesante es uno de los grandes encantos de la serie.

A pesar de que sólo se hayan tratado muy de pasada, "Envío especial" saca a relucir temas como la experimentación genética, el racismo y las ideologías fundamentalistas, y se intuye que ésos serán los pilares de la próxima entrega, esbozando un escenario muy clásico, pero también interesante. En el aspecto personal se roza el desarraigo y el miedo a la pérdida, junto a las temáticas que ya marcaron "Un encargo fácil" y que aquí siguen presentes o han ido evolucionando. Todo caracterizado por el estilo directo y dinámico de Vega, que en esta ocasión se atreve también con un registro más emocional para determinados pasajes (o todo lo emocional que puede permitir un narrador equisciente desde el punto de vista de Kerr, por supuesto; la coherencia es algo que nunca se pierde, independientemente de la situación).

En definitiva, "Envío especial" no tiene una estructura tan definida con su predecesor y eso puede dar la sensación de que el equilibrio no está tan bien compensado. Pero el cambio de ritmo merece la pena gracias a ese impactante final y la red que se teje para el número tres es muy buena, así que las ganas de seguir leyendo no hacen más que aumentar.


Breve para mis costumbres, lo sé, ¿pero qué puedo hacer? De este número no se habla, ¡este número se lee!
Tags: 1. para ratones de biblioteca, 1.3. contemporáneos, 1.4. ciencia-ficción
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